martes, 28 de julio de 2009
Amarte es mi pecado, porque adorarte fue una fantasía, porque quererte fue una tontería y le hice caso al corazón. Amarte es mi pecado, por no entender que nunca fuiste mío y por las ganas de llenar este vació que se formó entre el sentimiento y la razón. Amarte es mi pecado. Amarte como lo hice yo, sin darle credo al sentimiento, resulta siempre un juego peligroso porque al final, el que más dio es el perdedor.
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